sábado, 7 de marzo de 2009

Biografías falaces de la década del asco (3) - Por César Hildebrant

Un señor fiscal

Miguel Algoví nació en Sinhuevos, jurisdicción de la provincia de Dos Caras, en las nacientes del río Uyuyuy.

Algoví nació con una pelusa cana y un miedo cerval a todo. Lo trataron muchos especialistas pero sin ningún éxito. No se curó de ese terror congénito, es cierto, pero aprendió a disimular.

Así es como pudo cursar sus estudios superiores, llevar una carrera discreta y crear expectativas ingenuas sobre su bonhomía.

Cuando el gobierno de Chino Maldito se convirtió en dictadura violenta y a ratos asesina, a Algoví le entró una terciana a tiempo completo.

-“¡Temblor, temblor!” –gritaba su secretaria cada vez que él entraba a su despacho.

Temblaba tanto que el Instituto Geofísico lo incorporó como sismo honorario y la Asociación de Enfermos de Parkinson le entabló una demanda por plagio.

Enterado de su estado trémulo, Chino Maldito dijo con su voz supurada:

-Arjovín tá mueno para Fiscar de ra Nación.

Y Algoví, en efecto, fue Fiscal de la Nación.

Le rezaba todos los días al Señor de los Temblores, al poder de San Vito y al Cristo de Octubre para que no ocurriera nada que pusiera en peligro su pensión.

Y no habría ocurrido nada de no haber sido por los malditos papeles sobre la cuenta millonaria de Montesinos en el banco Wiese.

-¡Maldito Hildebrandt, enano! –bramó su mujer poniéndose los pantalones.

-Mal-di-di-di-to-to –musitó Algoví temblando como palmera en huracán.

Pocos días después declararía que como los documentos habían sido obtenidos de forma irregular, “no podía abrirse ninguna investigación”.

Sus temblores ya se medían con la escala de Richter.


Chuchi Díaz

Pocos recuerdan que Chuchi Díaz fue elegida congresista con el número 13 en una nalga y no paró hasta llegar al dos mil de Perú 2000, la organización que Chino Maldito creó para hacerla engordar comprando congresistas a 15,000 dólares cabeza.

La vida de la señorita Díaz siempre fue extraordinaria. Nació en una cama, como es natural, pero permaneció en ella hasta la edad de 23 añitos.

Su mami le decía que eso no podía ser, pero ella insistía en que el tal lugar era su centro de trabajo, su medio de vida y su espacio vital.

Su santa madre ignoraba el porqué del dormitorio de tan horizontal criatura salían a veces, por las noches, sonidos como de viola pisoteada.

Chuchi decía que había aprendido a tocar la cama en todas las claves de sol y que los sonidos que intrigaban a su mami no eran nada comparados con los que producía su amiga Putibella, que había logrado interpretar, con el sudor de su frente, el segundo movimiento de la quinta sinfonía de Beethoven.

Chuchi decía que ella amaba la música clásica y que sus piezas favoritas eran “La abertura de Guillermo Tell” –así la llamaba de puro bestia- y “La cabalgata de las vaqueras”, que es como Chuchi podía llamar a las valkirias.

Un novio que tenía una Kawasaki de 1,000 cc. le enseñó los aprestos del andante con moto y otro las delicias de la tocatta y fuga. A los 25 años, su vocación fue llamada por los instrumentos de viento y logró tocar, con destreza, la flauta traversa y el corno inglés.

-Mi hija toca de todo –llegó a decir su santa madre.

Y tenía razón. Chuchi terminó tocando la puerta falsa del SIN.


Alfredo B.

Alfredo B. nació en un año siempre misterioso y desde muy pequeño dio muestras de sus preferencias.

-Mami, ¿por qué este bacín no es de plata? –preguntaba.

Su mami tenía que darle explicaciones en tono muy suave porque cualquier tono subido de voz podía terminar en una rabieta interminable.

Una vez vio la foto de Grace Kelly como princesa monegasca y dijo:

-Mami, ésta es para mí. ¿Por qué ese viejo horrible se la ha agarrado?-.

Y la mami debía decirle que no estaba en edad para pensar en esas cosas, que ese viejo era Rainiero, que los Grimaldi venían de muy lejos y que fuera más respetuoso.

Alfredo B. se vengaba con el canario de la casa, al que llegó a torturar tanto que el animal aprendió a hablar como un loro para poder quejarse.

Con el tiempo, la vida para Alfredo sería un cóctel aderezado con algunos libros geniales, algunas corridas (de la bolsa), algunas matanzas (Acho, Las Ventas, Sevilla), algunas concesiones al populacho (ser aprista), unos cuantos sacrificios (tutear a la vendedora de paltas que le había vendido paltas a Pedro Beltrán), muchos chalanes surgidos del aliento de Chabuca Granda y muchas señoritas ancladas en las páginas sociales de la vieja Crónica de los Prado.

Ah, nos olvidábamos: la vida también consistía, por último, en risotadas brillantes sobre lo divertido que resultaba este país embrujado.

Alfredo llegó a ser el Proust peruano en busca de la Ica perdida.


Federiquito

Federiquito Salas nació en Careta, distrito de Mascarilla, en la orilla oriental del río Judas.

Desde muy pequeño demostró una gran vocación por lo desagradable. Como desagradable, lo primero que hizo fue nacer el mismo día del cumpleaños de su hermano, con lo que le arruinó la fiesta para toda la vida.

Inventor del sushi de cera, del puntero mentiroso, de la esmeralda que era moco, del queso importado hecho en Laive, de la bicicleta estacionaria de competencia, del calzón con embrague y de un remedio contra el cáncer llamado arsénico, Salas fue uno de los emblemas morales de la década de Chino Maldito.

En Huancavelica siempre lo amaron por sus ojos azules y su aspecto ibérico. Chino Maldito lo rebajó a valido.

viernes, 6 de marzo de 2009

Gigantes heridos - Por Aldo Mariátegui

Si ustedes hace un año me hubieran dicho que la gigantesca General Motors estaba a un paso de declararse en quiebra, que la inmensa aseguradora AIG iba a hacer implosión y que el Citibank, el banco más grande del mundo, iba a estar virtualmente estatizado y con un precio por acción de menos de un dólar, me hubiera reído. Hubiera contestado que todo eso me parecía tan improbable como ver a un presidente negro en la Casa Blanca.

Bueno, todo eso se ha dado. Lo de Obama es un indiscutible y valioso avance, pero las otras noticias son muy preocupantes. Hasta ahora el Citi aguanta porque es demasiado grande para caer. Se llevaría a todos con él, como bien dijo anónimamente un alto funcionario yanqui, pero aún no se vislumbra una salida para detener este esquema de mantenerlo a flote a punta de transferencias estatales. Mucho me temo que a estas alturas no va a quedar otra opción que estatizarlo completamente (ya el Tío Sam posee el 40% del banco). Pero Obama no se atreve: estatizar es una palabra muy dura en EE.UU.

Lo de AIG también es una pesadilla financiera, pues no deja de engullir enormes fondos federales sin mostrar el menor síntoma de recuperación. Es un Titanic absolutamente glotón. ¡Se ha tragado hasta al iceberg!

Y la situación de GM empeora día a día. Ya el mercado se está atreviendo a pronunciar la palabra prohibida quiebra al referirse a este coloso. Es que no reacciona a pesar de las cuantiosas inyecciones de dinero estatal y las ventas de autos siguen en picada, tanto por una retracción en el consumo causado por la crisis, como porque nadie da crédito para comprarlos si uno se animase.

De declararse en quiebra, no necesariamente sería su fin. Entraría al llamado Capítulo 11, donde debería presentarse un plan de reestructuración a los acreedores o, acaso, ir a medidas más drásticas como comenzar a venderse por partes (ya se habla de cerrar líneas como Saab, Saturn y Hummer). Aquí sí se ve imposible que Obama se decida por una estatización, que es más rentable en el sector bancario, dado que las quiebras financieras generan crisis sistémicas que no ocurren con cracks manufactureros. Pero imagínense cuánta gente trabaja directa e indirectamente en GM, no sólo en EE.UU., sino en todo el planeta. Y eso que no estamos hablando de Chrysler, que está mucho más tocado y cuya suerte depende de esta alianza que le está planteando a la italiana FIAT, que adquiriría un 35% de la firma gringa a cambio de tecnología de autos pequeños. Pero el acuerdo aún no se cristaliza. Me imagino que FIAT no quiere quemarse como Daimler, la fabricante de los Mercedes Benz al que le fue pésimo con Chrysler tras comprarla y que aún mantiene un 19% de acciones que han declarado sin valor.

Según los analistas, sólo Ford es la única yanqui que puede sobrevivir indemne al vendaval. Se ha negado a recibir ayuda estatal y ha logrado un acuerdo significativo en ahorros con el sindicato. Su última jugada ha sido buscar recomprar el 40% de su deuda a precio de ganga.

Pero existen compañías a las que le va bien: MacDonald´s está vendiendo como nunca en los 31 mil locales que tiene en 119 países, cuyos 1.5 millones de empleados atienden a 47 millones de personas diariamente. ¡La comida barata anda boyante ahora! Sus márgenes actuales promedio no bajan de 18% neto. Todo un lujo en el mundo de hoy.

Hernando de Soto advierte que la economía global se encamina hacia una gran depresión

La economía mundial marcha hacia a una depresión como consecuencia del deterioro del sistema legal de representación del valor de la propiedad, mas de ninguna manera el fracaso de una forma de hacer capitalismo significa la muerte de la economía de mercado, sostiene en la presente entrevista Hernando de Soto, Presidente del influyente think tank Instituto Libertad y Democracia (ILD).

El economista observa semejanzas entre el crispado escenario económico de hoy los de 1929 y 1873, y hay otros expertos que descubren similitudes con la crisis de 1907.

“La gran diferencia está en los documentos que transportan el valor y que han hecho posible el excesivo palanqueo (over leveraging), los derivative securities, o derivados bursátiles -que agrupan una serie de títulos de propiedad e hipotecas y los reparten, los subdividen, los re-subdividen y los reparten- por los cuales el sistema ha sido desbordado”, indica.

Esos instrumentos no existían anteriormente y su valor nominal - según el Bank for International Settlements (BIS) de Basilea- no baja de 600 trillones de dólares. “La pequeña diferencia radica en la globalidad de la recesión: anteriormente podía estar en Estados Unidos y Alemania, pero esta vez es verdaderamente mundial”, apunta.

“El Producto Bruto Internacional suma un poco menos de 60 trillones de dólares, pero esos papeles derivados son diez veces más grandes. No se trata entonces de un problema puramente monetario, ni financiero”, señala.

Dado que el sistema capitalista es esencialmente un sistema en el cual todos los valores, tangibles o intangibles, están representados en un documento legal que se llama propiedad, cada vez que se quiere transferir algo siempre se lo hace a través de un documento de propiedad, explica el autor de El otro sendero (1987).

“Tenemos por primera vez una inflación de documentos de propiedad y todavía los líderes occidentales no se han dado propiamente cuenta de que el mal no se va corregir hasta que no se retire ese papel tóxico”.

De no ocurrir eso, lo más probable es que la situación progrese “hacia una depresión, entendiendo por tal un desenlace en el cual la economía se quede estancada durante un periodo prolongado. Visto así el panorama, soy relativamente pesimista ante el mediano y el largo plazo”, agrega.

Ida y vuelta del Tesoro

En cuanto a las decisiones asumidas por los responsables de la economía de los Estados Unido, De Soto refiere que cuando el secretario del Tesoro de los EEUU, Henry Paulson, bosquejó su programa TARP (Troubled Assets Relief Program), su idea era pedir al Congreso los 700 mil millones de dólares para comprar a los bancos los Troubled Assets, o papeles tóxicos, para retirarlos del mercado de una u otra forma, comprándolo o castigándolo.

"Pero a los pocos días dijo que no iba a utilizar los 700 mil millones de dólares para eso sino para recapitalizar los bancos", precisa.

A juicio del presidente del ILD, Paulson acertó en ese primer ensayo porque quería sacar esos documentos del sistema, pero conjetura que no los encontró: “Es la primera vez en la historia del mundo que el papel que representa la propiedad no está registrado: saben que está afuera, en qué cantidad, pero no saben en qué banco están”, acota.

Capitalismo de buitres

Al referirse al plan de rescate financiero, De Soto anota que la estrategia se dirige a evitar el colapso de las grandes instituciones y una descomunal corrida bancaria capaz de ocasionar un colapso radical del sistema financiero.

“Con esa ayuda tratan de robustecerlo y como no pueden hacerlo con todo el mundo han seleccionado los 5 o 6 más grandes bancos y las 2 o 3 industrias más grandes, lo cual es arbitrario porque los 5 o 6 más grandes bancos no son necesariamente los que se han portado mejor”, indica.

Ese procedimiento se ajusta al hecho de que no existe una tecnocracia o burocracia suficientemente grande en los Estados Unidos ni en ningún país para administrar lo que se llama la ‘consolidación de la industria bancaria’, entonces se ha optado por fortalecer mediante créditos a unos cuantos grandes bancos para que luego estos compren a los más débiles.

El economista observa que aunque así se favorece arbitrariamente a algunos contra la mayor parte, si se ha escogido el camino de consolidar, "quizás no exista un mejor criterio por el momento".

“Pero hay allí una profunda injusticia desde el punto de vista social y también desde el punto de vista del mercado. Hubiera sido preferible comprar los activos tóxicos, porque al menos hubieran ‘pagado el pato’ los que se metieron en malas deudas”, opina.

Otro aspecto preocupante, para tener en cuenta, es que mientras algunos estiman que esa consolidación pueda tomar uno o dos años, también podría ocurrir que requiera mucho más tiempo.

“Si ese proceso en que los grandes se comen a los más pequeños –lo que en inglés se llama a veces vulture capitalism, capitalismo de gallinazos- se extendiera, digamos, cinco años, el mundo no puede soportarlo: se le caen los ahorros al Estado y ya no tiene como financiar nada”, advierte.

De la crisis financiera a la económica

En opinión de De Soto, la crisis de las hipotecas subprime en EEUU ha significado que un 6 o 7 por ciento de las propiedades de menor valor no ha podido ser pagada y el valor de esas viviendas ha bajado en 20 a 25%.

"Eso se hubiera resuelto con la venta de las casas de aquellos que no podían pagar y otras las hubieran comprado a un precio de bicoca, asi es como funciona el sistema capitalista, pero de ninguna manera esa pequeña crisis es la provocadora de lo que se llama el meltdown, es decir de la depresión", dice. "La crisis financiera explica entonces sólo una pequeña parte del problema", agrega.

Con respecto a la supuesta ‘muerte’ del sistema capitalista, no pasaría de ser un wishful thinking de sus adversarios. El economista explica que para que ello ocurra, en primer lugar, tendría que surgir un sustituto del sistema y eso aún no existe. “Nadie propone –entre otras cosas- una forma de planificación central o una economía dirigida, porque hay ya un sistema global imposible de ser dirigido centralmente”, explica.

“En segundo lugar, el propio Marx dijo que cuando le haya llegado la hora al capitalismo -es decir cuando surja una nueva síntesis- se reconocería anticipadamente por tratarse de un concepto maduro y claramente superior al sistema que sustituiría, y no hemos visto eso”, anota el autor de ‘El misterio del capital: ¿Por qué el capitalismo triunfa en occidente y fracasa en el resto del mundo?’ (2000).

“Lo que ocurre es que hemos olvidado que el sistema capitalista es esencialmente un sistema de propiedad privada y que cuando destruyó a su antecesor -el feudalismo y el patrimonialismo o el mercantilismo-, y ahora recientemente el comunismo en China y Rusia, la diferencia consistió en que donde había propiedad colectiva se puso la propiedad privada y de fácil transmisión”, incide.

Al olvidar cómo hacerlo completo en relación con la energía, la comida o el dinero, tampoco se recuerda que la base del capitalismo es la propiedad. No hemos sabido definirla de manera que nos ayude a proceder como un mundo en lugar de cómo un país a la vez”.

Vitaminas contra el cáncer

En cuanto a las iniciativas de estímulo -ensayadas por la Administración Bush y anunciadas otros por el presidente electo Barack Obama- las considera “correctos” pues -considerando el componente psicológico en la economía- apuntan a que la gente recupere la confianza, y pueden incluso lograr que la economía siga corriendo unos meses o un año más, o que caiga en etapas sucesivas en vez de un solo gran desplome.

“De cualquier forma, el problema sigue siendo que en el mercado hay 600 trillones de dólares en papel infectado, entonces ese estímulo es como suministrar vitaminas a un paciente de cáncer: puede conseguirse reanimarlo pero si no se le extirpan las células cancerosas volverá a caer”, comenta.

En relación a la capacidad de maniobra que tendrá la nueva Administración en los Estados Unidos para enfrentar la crisis, De Soto considera que la ventaja es que puede implementar políticas frescas. Otro aspecto positivo lo constituye el hecho de que Barack Obama tiene en su equipo a gente como Larry Summers y otros con probada experiencia en el manejo económico.

“Falta todavía conocer un diagnostico de fondo, mas como, repito, la crisis es en gran parte psicológica, un presidente que esté dispuesto a buscar nuevas soluciones tendrá una especie de ventaja inicial, pero si no le encuentra la vuelta al problema puede acabar como cualquier otro gobierno”, afirma.

Aún si la economía de la superpotencia lograra recuperarse y se incrementara la velocidad de la actividad económica, tanto a los Estados Unidos como al mundo le esperaría adelante un gigantesco proceso hiperinflacionario, “una inflación como nunca hemos visto anteriormente”, prevé.

“Aunque de momento el temor mayor lo constituye la deflación -esto es una caída de la actividad económica o del deseo de compra frente a los precios-, el volumen del dinero está subiendo por 14 veces lo que era anteriormente; en el momento en que ese dinero llegue al mercado -si es que llega- no habrá manera de que no sobrevenga una gran inflación y después habrá que ver como eso viene", pronostica.

Es decir si se logra remontar la caída todos los dólares existentes que circulan tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo va a valer cada día menos. “Pero ese no es el problema por ahora; aunque será una preocupación más allá del 2009”, concluye.

Entrevista César Hildebrant a Fernando Maestre


15 años de Era Tabu. Diferencia de como ven la sexualidad los hombres y las mujeres.Ver entrevista

Biografías falaces de la década del asco (2) - Por César Hildebrant

Un perro faldero

Pablo Kan Teriano hacía las primeras piruetas de su vida cuando tenía seis semanitas y se sentaba cuando su amaestrador le gritaba “¡seat!” a la precoz edad de tres meses.

Fue vacunado con puntualidad, entrenado con esmero y perfeccionado en el arte difícil del mordisco en el culo. Claro, siempre y cuando fuera el trasero que su amo le designara.

Hay que decir, sin embargo, que Pablo Kan siempre tuvo un concepto relativo sobre lo que eran los amos.

El primero que tuvo fue, como es sabido, don Fernando Belaunde. En esos tiempos Pablo gruñía y mordía a todo aquello que no perteneciese a Acción Popular. A veces se le pasaba el hocico, tanto así que un día Belaunde hubo de castigarlo porque había castrado a dos apristas a quienes reconoció por la pezuña.

Años más tarde, en vísperas de la fundación del Fredemo, Belaunde le regaló el can a Vargas Llosa.

Pablito fue fidelísimo. Lamía a Vargas Llosa por la mañana, le traía el periódico enrollado, le llevaba las pantuflas a la hora de la siesta y daba vueltas y vueltas detrás del propio rabo cuando Mario chasqueaba los dedos.

Pero sucedió lo que todos sabemos que sucedió y Pablito, entonces, dejó a Mario en la silla de ruedas adonde había ido a parar tras la paliza electoral y se fue a hacerle gracias al nuevo matón del barrio, un individuo nacido, con toda desfachatez, en Kumamoto y en Lima simultáneamente.

Como era un perro listo, Pablito fue adoctrinado en el nuevo orden impuesto por Chino Maldito: el Perú era un muladar, la conciencia un mingitorio, el respeto un pañuelo desechable, la dignidad un tofee usado, la hombría una llanta de micro, el destino una zanja y los valores una cojudez.

Pablito llegó a aprender a leer y apareció en la tele leyendo el guión que le preparaba un dóberman, las mentiras maquinadas por un pitbull y las mariconadas de un caniche del SIN. Pablito había elegido, por fin, el cancán de la servidumbre y la colita amable de los falderos. Después de ver sus hazañas, Vargas Llosa quiso reescribir “La ciudad y los perros” pero sus editores lo convencieron de que no valía la pena.



Ciudadano K.

M. Wolfensonso recibía todos los días un fax del gordo Bressani, que era panadero de porquerías y amasador de vueltos que no se devolvían.

-¿A quién hay que embarrar mañana? –preguntaba Wolfensonso.

-Al chancho Andrade –respondía Bressani.

-¿Decimos que es cutra o decimos que es cutra? –preguntaba Wolfensonso en un alarde de inteligencia.

-Las dos cosas. Tienes que decir las dos cosas –respondía, paciente y pedagógico, Bressani.

-Qué bien. Ya me estaba cansando de decir que el chancho Andrade es cutra –insistía Wolfensonso, fatigado de tanto pensar.

Y al día siguiente salía “El Chino” diciendo que Andrade era un cutra y que todos los que se oponían a Chino Maldito, el verdadero director del periódico, debían de ser escarmentados.

Y de ese modo todos ellos vivían felices. Chino Maldito complacido, Wolfensonso cobrando, Winter silbando en plena sinagoga, Ivcher rasgándose las vestiduras y el Hisbolá mediático de Montesinos asesinando moralmente a todos los que no pasaran por el aro.



La Q.Q.Lisa

Siglos atrás la Q.Q.Lisa había sido Malinche: servil hasta no tener espina dorsal, trepadora como una buganvilia, aceitosa como charco de factoría.

La Malinche traicionó a los suyos para servir al cruel conquistador.

La Q.Q.Lisa traicionó a la casta de los aguaitía para favorecer la instalación de un protectorado con sede en el archipiélago que Truman quiso cambiar con métodos brutales.

Siglos después de malinchear, la Q.Q.Lisa, que más que una sola persona es un concepto, fue la Perricholi en el Perú de acequias olientes que tanto le gustaba a Ricardo Palma.

Pero como se trata de una entidad cosmopolita, la Q.Q.Lisa fue también la mucama de Mata Hari, a quien traicionó por 6,000 francos, y la cocinera de Anais Nin, cuyo diario plagado de admisiones de confesionario vendió a una editorial inglesa.

Decir Q.Q.Lisa, en suma, es nombrar a una servilleta maligna.

En el Perú contemporáneo este ectoplasma servil e inmortal fue, por supuesto, sicaria tingalesa de Chino Maldito, el único de sus amos a quien jamás traicionará porque –oh telenovela- se trata, en realidad, de su padre, cosa que Keiko descubrió revisando maletas viejas y papeles del koseki de Kumamoto.

Q.Q.Lisa tendría que haber sido la tercera abogada de un bufete sombrío del jirón Azángaro. Pero por eso de la movilidad social fue la Primera Dama en funciones de la mafia. Su horizonte mental termina en Mala, que en su caso no es un topónimo sino un homenaje.

Q.Q.Lisa se prepara para ser la candidata del aprofujimorismo en el 2011, el nuevo año de la bestia.



Padre nuestro

El cura Romaña siempre fue muy consecuente.

Cuando le pagaba Banchero era un gran defensor de la industria pesquera.

Cuando le pagó Marsano se convirtió en el ideólogo aurífero del diario “El (nuevo) Sol”.

Al que nunca dejó, aunque ya no le pagase porque estaba muerto, fue a Francisco Franco.

Cara al sol se levantaba el cura Romaña con su bracito extendido. Y cantaba, cerrando los ojitos, pensando en los rojos sacados a paseo, bien hecho, y en los torturados rojos, bien hecho, y en García Lorca, bien hecho.

Era tan fascista Romaña que de chiquito mataba hormigas acusándolas de colectivistas. Y era tan borbónico que un día metió la cara en un panal para tener el honor de hablar con la abeja reina.

Cuando la edad empezó a fallarle recurrió al Viagra.

Alguien se hizo ilusiones al respecto, pero fue en vano.

El Viagra era para su brazo, para poder extenderlo mientras cantaba Cara al Sol.

Culto hasta el latín, que es la lengua muerta que mejor domina, tenebroso hasta la Inquisición, lavador de ricos a precios de ganga, Romaña, como no podía ser de otra manera, también fue fujimorista a rabiar.

Excomulgaba de mentira a los que se oponían a Chino Maldito –con lo que casi declara hereje al país entero- y decía que aquel era el mejor gobierno y que la oposición era un tumulto amenazante. Eso fue hasta que “El (nuevo) Sol” le pudo pagar.

Cuando “El (nuevo) Sol” se ocultó por la muerte de su propietario, Romaña postuló a director del colegio Francisco Franco-Peruano. Fue rechazado por intolerante.

jueves, 5 de marzo de 2009

Frases canallas (24-2-09) - por César Hildebrant

- En el negocio de la prostitución los mercados siempre están abiertos.
- Si el Apra fuese un árbol, García se habría ido por las ramas.
- “Autoría mediata, no condena mediática, ¡estúpido! ¡Eso es lo que había que desmontar!” (Fujimori)
- “García es un hombre honesto”. (Bettino Craxi)
- Las inyecciones de capital para la banca quebrada se las ponen a los contribuyentes en el culo.
- “¿El general Motors ha perdido una guerra?” (Angie Jibaja)
- Las mejores actrices del reparto están en el jirón Renovación.
- “Habría que echarle el guante a esa Kina Malpartida” (Sacerdotisa de Safo)
- Jaime Bayly es una muestra de nuestra biodiversidad.
- Yehude Simon es ecólogo porque repite todo lo que dice García.
- El socialismo terminó siendo capitalismo salvaje con impuestos más altos.
- Si la izquierda peruana sigue así llegará a ser una enana roja.
- Los cuartos de los pobres están siempre menguantes.
- García es la tía Julia y el tal Varguitas es su escribidor.
- En Colombia la sede del poder sigue siendo la Cosa Blanca.
- “¿Fuego cruzado es cuando hay cortocircuito?” (Susy Díaz).
- Moisés Wolfenson fue secretario general del Sindicato de Vendedores de Diarios.
- El alanismo corrupto es el software pirata del Apra.
- En el Perú la indignación suele derivar en epidemia de cólera.
- Chichi Valenzuela terminó tirándose por la ventana.
- Los únicos que no están en peligro son los bancos de sangre.
- “Gorriti no fue secuestrado. Fue detenido ilegalmente”. (La bestia del Megajucio).
- Valle Riestra tiene “La Razón” de su lado.
- Lo que necesitamos no es una izquierda madura. Es una izquierda verde.
- “Eso de la Vía Láctea es un plagio”. (La vaca Clarabella)
- En “El Comercio” algunos titulares los hacen los suplentes.
- “Esta crisis mundial de las bolsas, ¿terminará afectándome?” (El escroto)
- La prueba más contundente de la culpabilidad de Fujimori es Valle Riestra.
- “N’Obamás”. (El Sistema)
- Las píldoras contra la impotencia se las deberían recetar al Perú.
- Martha Hildebrandt acaba de decir que el nuestro “es un país-hembra”. ¿Y qué eran las geishas de Fujimori?
- A Meche Cabanillas la llamaron “la Thatcher” porque también está al servicio de una monarquía.
- “¿Por qué les gusta tanto la apuesta del sol? ¿Eso no es ludopatía?” (V. Rivasplata)
- Shhhh. Allí pasa la silenciosa reforma educativa.
- El jefe del INPE también es falso.
- Lo único que puede salvar a la PNP es el trabajo de la baja policía.
- La vejez viene cuando estalla la bomba de tiempo.
- La doctrina militar es siempre uniforme.
- El embarazo es la felicidad por encargo.
- Hay suicidas que parecen sicarios de sí mismos.
- Woody Allen se fue a la china.
- La teoría de la evolución no dice que el hombre desciende del mono. Dice que son parientes muy próximos.
- En el velorio del Apra los mejores cuentos los cuenta Alan García.
- No es que el sol se deprecie. Es que está harto de mentir.
- “El Apra sigue siendo un “Crisol” de ideales” (Garrido Lecca)
- “En la azotea del tercer piso, específicamente en la habitación de Henry Spencer, encontraron el útero de Marita” (Parte policial)
- “¡Carajo! ¡He dicho que inviertan, que gasten, que se rían de la burocracia y los controles! ¡Yo me hago cargo de las responsabilidades!” (Sánchez Cerro)

El García que conocí - por César Hildebrant

Yo conocí al doctor García cuando vivía en una casa alquilada en Miraflores y hacía pesas y pensaba muy distinto.

Deslumbraba el doctor García. Era el mejor orador que uno podía imaginar porque a la elegancia de la forma unía el atractivo de las ideas revoltosas que lo alentaban.

García estaba seguro de que el mundo podía ser mejor sin necesidad de pesadillas jacobinas ni extremismos venidos del odio estalinista. Pero estaba convencido de que el mundo, tal como era, era no sólo injusto sino que estúpido de puro inconsciente.

Y como la idea de la justicia es bella, García sonaba a sinfonía del nuevo mundo –con Dvorák y todo-; y como tener un sueño generoso enciende, García parecía un lanzallamas dirigido en contra de las momias de su partido.

Hablábamos bastante en esa época. No sólo porque teníamos casi la misma edad –siendo este columnista unos meses mayor- sino porque compartíamos la idea de que el mundo debía de cambiar para hacerse más vivible. Y porque Héctor Delgado Parker, el entrañable Héctor, era el amigo común que a veces nos juntaba.

¿Y en qué debía de cambiar ese mundo? Pues, fundamentalmente, en la naturaleza de su comercio, en las condiciones del endeudamiento, en los contratos de transferencia de la tecnología, en el régimen de las patentes, en el carácter oligárquico del Consejo de Seguridad de la ONU, en las condiciones imperiales con las que solía venir la inversión extranjera.

Era una agenda bastante precisa, como se ve. No se trataba de soñar vaguedades sino de demandar justicia internacional. Y eso suponía despojarse del estoicismo que había emasculado a su partido y había hecho de muchos de sus viejos dirigentes parlamentarios crónicos y charlatanes sin gracia.

Ahora, cuando escucho al doctor García mentir como un vendedor, decir naderías con aire doctoral, proferir su derrota doctrinaria como si fuera un triunfo de la madurez, me pregunto: ¿Dónde estará el García que entusiasmó a parte de mi generación? La verdad es que no puedo dar una respuesta.

Lo único que sé es que esa persona que inaugura como Odría, piensa como el mariscal Benavides y tiene la agenda de Pepe Graña, esa persona, digo, no se parece en nada al doctor García que tenía una casa en Miraflores y que quería cambiar al mundo sin grandes aspavientos y apelando a la razón del bien común.

Álvaro Uribe estudió para mayordomo y ahora es jefe de la mayordomía que sirve a Washington -y terminará como Anthony Hopkins en “Lo que queda del día”-. Pero Uribe se preparó toda la vida para ese papel, de modo que nadie puede decirle que es incoherente.

No es el caso del doctor García, que se educó para reformista, viajó a Europa para hablar en francés con los Mitterrand y los Jospin y debió, en todo caso, permanecer en el centro del espectro político y no mudarse a la cueva de Altamira donde Vega Llona cultiva sus cactus.

El caso del doctor García es espectacular. Tiene que ver mucho más con la metamorfosis que con la evolución. Digamos que pasó de halcón juvenil, a paloma madura y, más tarde, a gorrión sexagenario. No es Darwin quien puede explicar al doctor García: es Kafka. No es el tiempo: es el relojero loco de Alicia en el país de las maravillas.

Su prochilenismo, en los hechos virtualmente semejante al de Mariano Ignacio Prado, ¿cómo se explica? Aunque Chile acogió a la inteligencia aprista durante muchos años, ni Sánchez ni Seoane –fundadores, en los años 30, de la editorial “Ercilla” en Santiago- hubieran hecho lo que ha hecho el doctor García en su devoción por la patria de Portales.

Su conformismo respecto de la grosera anarquía capitalista que hoy prevalece, ¿de qué mutación procede? Porque Haya, es cierto, llegó a ser amigo de los Estados Unidos –como lo somos todos si hablamos de su pueblo-, pero jamás habría hecho lo que el doctor García hace para ser considerado un pupilo disciplinado del patio trasero en versión Monroe.

Haya tampoco se habría acercado a la fascista y ensangrentada Unión Revolucionaria. García, en cambio, está trabajando con todo su talento para juntar al Apra con Fujimori, que es el importado Luis A. Flores de esta época.

Llegar a los sesenta años pensando que lo único que cabe hacer es blindar inversiones chilenas y solicitar capitales de todo el mundo para seguir extrayendo, básicamente, minerales de los cerros es un modo fatigado de entender la frase aquella de “sentar cabeza”. Eso no es sentar cabeza. Es perderla.

En lo que a mí respecta, agradezco haber mantenido mis descontentos con el mundo, que me sigue pareciendo insoportablemente injusto.

Y, en nombre de esa vieja amistad, quiero creer que algunas ráfagas de malhumor del doctor García, algunas muecas de amargura, algunas intemperancias, proceden del hecho de que, en el fondo, el actual presidente de la República no está del todo feliz con el papel que está cumpliendo. Porque tanto soñar para terminar haciendo lo que cualquier Pérez Jiménez hubiese hecho, debe de ser una pesadilla en tiempo real.